Agnès & Adrien (Feria del Libro, Bs.As., 2016.)


“Veo que detrás de ese azulino barranco próximo al muelle carcomido por la humedad de la niebla, se difumina con un aire siniestro, sí, tal vez una sombra que pronto se aclara y se transforma en una silueta esbelta, un aplastante aire amarillo manchado de verde y naranja que pronto, con el reflejo pastoso del mar, simula la aurora. La efervescencia de esos nubarrones bajos, prestá atención al modo que tiene de serpentear los cielos grises de hollín: zigzaguea. El aire pesa a medida que costea la bahía. Oprime el pecho. ¿Sentís? Salado, agrio, tal vez, es la sangre del alba que se adivina en el centro de la bóveda primero como una úlcera tímida, para incrementar su luminosidad a cada instante, luego como torrente carmesí que se hunde en lo profundo. “(…)